Si el teléfono de tu restaurante o tu clínica suena y al otro lado hay una IA reservando por un cliente, ya tiene que decírtelo. Lo exige el artículo 50 del AI Act desde el 2 de agosto, y la Comisión Europea ha dejado claro que va justo por los agentes que llaman para hacer gestiones en nombre de alguien.
La pregunta vuelve a estar encima de la mesa por Instinct, una startup estadounidense cuyo agente llama a negocios para reservar, pedir cita o apuntarse a listas de espera. Acaba de captar 1.000 millones de dólares, unos 881 millones de euros al cambio del BCE, con una valoración de unos 8.800 millones.
Qué hace Instinct
Instinct funciona por mensaje o por llamada: le pides algo y usa su propio teléfono y su propio ordenador para hacerlo. Entre sus ejemplos están reservar en el restaurante que no admite reservas por internet o colarse en la lista de cancelaciones del dentista. La ronda, anunciada el 28 de septiembre, la ponen Sequoia, Benchmark y Coatue.
El servicio sigue en acceso anticipado y sus condiciones dicen que se opera desde Estados Unidos. En los documentos públicos de Instinct no hemos encontrado ninguna norma sobre cómo se presenta el agente cuando llama a un negocio.
Qué exige el artículo 50
El reglamento obliga a quien pone en el mercado un sistema de IA que habla directamente con personas a diseñarlo para que esas personas sepan que tratan con una IA, salvo que sea evidente. Y el aviso tiene que ser claro y llegar como tarde en la primera interacción.
Las directrices de la Comisión del 20 de julio bajan al detalle. Los agentes que hacen reservas u otras gestiones tienen que revelar que son una IA y en nombre de quién actúan. En una llamada, la Comisión pide decirlo en voz alta al empezar, con algo como esto es un asistente con IA.

Multas de hasta 15 millones
Saltarse el artículo 50 puede costar hasta 15 millones de euros o el 3% de la facturación mundial anual, lo que sea mayor. Para pymes y startups se aplica la cifra menor. El paquete de simplificación aprobado en julio no ha tocado estas obligaciones: solo da más plazo al marcado de contenidos generados por IA.
En España, el proyecto de ley orgánica de gobernanza de la IA, publicado por el Congreso en junio, encarga a la AESIA vigilar este artículo y califica su incumplimiento como infracción grave, con multas de hasta 7,5 millones de euros o el 1% de la facturación.
Qué significa para las empresas españolas
La norma tiene dos caras. Si tu negocio recibe llamadas, puedes pedir que el agente se identifique y decidir si atiendes una reserva hecha por una máquina. Si eres tú quien usa una IA para llamar o atender el teléfono, como una centralita virtual con IA, el aviso tiene que sonar nada más descolgar.
No es la primera vez que lo contamos: en agosto explicamos que el AI Act ya obliga a avisar de que hablas con una IA. La diferencia es que ahora hay directrices concretas para las llamadas y dinero de sobra apostando por agentes que las hacen.
Revisar los guiones de voz y los mensajes de bienvenida cuesta poco. Si montas un chatbot con IA o un agente de voz, conviene dejar el aviso escrito desde el primer día.
