OpenAI ya tiene una versión de su IA para abogados y Anthropic también se ha metido en el sector legal. En medio de los gigantes de California, una IA nacida en Barcelona se está haciendo un hueco en los despachos españoles. Maite supera ya los 130.000 usuarios y prepara para enero su versión más potente.
Su baza es jugar en casa: está pensada para el derecho español y europeo, no para el de Estados Unidos, y cita la sentencia o la norma de la que saca cada respuesta.
De Barcelona a LexisNexis en dos años
Maite la fundaron en enero de 2024 Alejandro Castellano, Álex Rodríguez y David García, y hoy la forman 19 personas. En febrero de 2026 la compró la francesa Doctrine, líder europea en IA jurídica, que a su vez ha acabado dentro de RELX, el grupo dueño de LexisNexis.
Según Business Insider, la plataforma suma ya más de 3.100 clientes y más de 130.000 usuarios, entre despachos pequeños y medianos, profesionales del derecho y administraciones públicas. En enero llegará lo que la empresa llama su iteración más potente.
Qué la diferencia de un chatbot genérico
La clave está en las fuentes. Maite presume de trabajar sobre más de tres millones de documentos legales, con más de 2,5 millones de resoluciones y 230.000 sentencias nuevas de 2025 y 2026. Cada referencia apunta a la sentencia o al texto original, algo básico cuando un error puede acabar en el juzgado.
Ya incorpora expedientes, que agrupan todos los documentos de un caso para trabajarlos juntos, y ofrece soporte de personas de carne y hueso. La empresa asegura además que es la IA con mejor nota en el test de acceso a la judicatura: un 99 sobre 100, según Business Insider.

Una pelea con gigantes
El terreno se ha llenado. OpenAI lanzó este mes Astra for Law, su versión para abogados, y Anthropic también ha entrado en el sector legal. En España compiten además Lexroom y Legálitas. La apuesta de Maite es que el derecho de raíz latina necesita herramientas hechas para él, no adaptadas desde el common law.
Qué significa para los despachos españoles
La primera pregunta al elegir una IA jurídica es de dónde saca lo que dice. Ya hemos visto a un abogado multado por citar sentencias falsas generadas con IA. Una herramienta que enlaza cada cita con su fuente no quita la obligación de revisarla, pero reduce mucho el riesgo.
La segunda es qué pasa con los datos del cliente. Antes de subir un expediente, conviene saber dónde se procesa, quién tiene acceso y si se usa para entrenar, porque el RGPD y el secreto profesional siguen siendo cosa tuya. Y si el despacho mueve mucho papel, la IA jurídica rinde más cuando va unida a una buena automatización documental.
Enero, la prueba de fuego
La nueva versión de Maite llega en un momento en que los grandes fabricantes empujan con fuerza en el sector legal. La especialización local le ha servido para crecer; ahora, con RELX detrás, tendrá que demostrar que también le basta para no quedarse atrás.
