Meta Muse quería ser la cara amable de los agentes de IA. Reserva citas, rellena formularios, habla con atención al cliente y hace compras, y para eso se conecta a WhatsApp, al correo y al calendario. Cuatro semanas después de su lanzamiento en Estados Unidos, el 8 de septiembre, la lista de problemas de privacidad y seguridad no deja de crecer.
Muse todavía no está disponible en España ni en el resto de Europa. Pero lo que está pasando enseña qué puede salir mal cuando un asistente tiene tanto acceso a tu vida.
La acusación de los mensajes
La denuncia que más ruido ha hecho es también la más discutida. Un columnista de Inc. cuenta que rechazó el acceso a Mensajes al instalar Muse en su Mac, y que aun así Muse sincronizó su base de datos de mensajes y luego le sacó una conversación privada. Cuando le preguntó cómo lo sabía, Muse dijo que solo había visto los avisos de notificación.
Meta lo niega. Su director de tecnología asegura que la integración con Mensajes de la app para Mac solo se activa si el usuario la acepta. La disputa sigue abierta y no se ha anunciado ningún arreglo.
Un fallo grave en el Mac
Lo más serio lo encontró el investigador de seguridad Patrick Wardle, según Ars Technica. Cualquier aplicación o comando del mismo Mac podía desviar el servicio de transcripción de Muse y robar la sesión del usuario. En sus pruebas llegó a escribir archivos maliciosos y a hacer fotos.
Meta publicó un arreglo unas 12 horas después y dijo que no era un ataque a distancia. Además, 404 Media contó que equipos de Meta corrieron a tapar fallos graves justo antes del lanzamiento, y que una fuente interna asegura que muchos ingenieros veteranos ven inevitable una gran fuga de datos.

Una ficha de cada persona que conoces
Wired descubrió que las instrucciones internas de Muse le piden crear una página por cada persona de la vida del usuario y actualizarla cada hora. Amigos, familia y compañeros de trabajo acaban fichados por un asistente que nunca aceptaron.
Meta responde que Muse saca esa información de fuentes públicas y de lo que el usuario decide compartir. Aun así, las personas fichadas no tienen voz, y eso es justo lo que vigila el RGPD.
Qué significa para las empresas españolas
Los agentes como Muse necesitan mucho acceso para ser útiles, y ese acceso es el riesgo. Un solo asistente con tus mensajes, cuentas y contactos se convierte en un punto único de fallo, y además guarda datos de personas que nunca dieron su permiso. Si alguien de tu equipo conecta cuentas de trabajo, la responsabilidad puede acabar siendo de la empresa.
Antes de que cualquier agente de IA entre en un equipo de trabajo, decide a qué puede llegar y quién lo aprueba. Lo explicamos en nuestra guía de protección de datos con la IA en la empresa.
La confianza va antes que la expansión
Amazon ya ha bloqueado a Muse para comprar en su tienda, y las dudas seguirán a Meta en cada país nuevo. Si quieres saber qué hace exactamente el producto, lo contamos en nuestra guía de Meta Muse.
Lo que haga Meta ahora, arreglarlo antes de salir de Estados Unidos o lanzarlo igualmente, dirá mucho de cómo pesa la velocidad frente a la seguridad.
