El centro de semiconductores del IMEC en Málaga ya tiene fecha: las obras arrancarán en el primer trimestre de 2027. Lo confirmaron el ministro para la Transformación Digital, Óscar López, y el consejero delegado del IMEC, Patrick Vandenameele, según Xataka.
El proyecto supera los 600 millones de euros y tendrá la sala blanca más avanzada del país. Eso sí, no es una fábrica: es un laboratorio para diseñar y probar los chips antes de que se produzcan en masa en otra parte.
Qué se va a construir en Málaga
El centro irá en el TechPark de Málaga y tendrá una sala blanca de 2.000 metros cuadrados con 60 máquinas preparadas para trabajar con obleas de silicio de 300 milímetros, el tamaño con el que trabaja hoy la industria puntera.
No será una fundición al estilo de TSMC, sino un centro de prototipado, como la sede del IMEC en Lovaina. Aquí se diseñarán y probarán los chips del futuro; la producción en serie se hará en otros lugares.
Quién paga y cuánto
De los más de 600 millones, 500 los pone el Gobierno a través del PERTE Chip y el resto la Junta de Andalucía, que además aporta el suelo.
La cifra se entiende mejor con un dato: de esos 500 millones, solo la sala limpia ya se lleva 267. Montar un entorno donde una mota de polvo arruina un chip es de lo más caro que existe en la industria.

Qué es el IMEC y por qué importa
IMEC son las siglas del Interuniversity Microelectronic Centre, un instituto fundado hace 40 años en Lovaina y una de las referencias mundiales en investigación de semiconductores. No fabrica chips: es el laboratorio donde universidades y grandes tecnológicas prueban procesos y diseños antes de llevarlos a la industria.
Su sede belga tiene una sala blanca de 12.000 metros cuadrados que costó unos 2.500 millones, y entre sus socios está ASML, la empresa neerlandesa que fabrica las máquinas con las que Intel o TSMC hacen los chips más avanzados. Según Xataka, es la primera vez que el IMEC amplía su red con un objetivo tan ambicioso como el de Málaga.
Qué significa para las empresas españolas
Lo más tangible es el empleo: se calcula que el proyecto creará 200 puestos de trabajo directos, 500 indirectos en la ciudad y 1.000 más en el resto del territorio. Málaga ganó la sede por su ecosistema de empresas tecnológicas y por las universidades que pueden nutrir el centro de talento.
«Los chips son una pieza crítica en el engranaje de la economía mundial y ni Europa ni España pueden quedarse rezagadas», dijo el ministro, que citó el tirón de la IA pero también la presencia de chips en coches, móviles y electrodomésticos.
Para una pyme, el efecto llega por el lado de siempre: más proveedores cerca, más talento formado y centros tecnológicos con los que colaborar, como el laboratorio gallego donde se prueba la IA. Decidir qué parte de todo esto le sirve a tu negocio es trabajo de consultoría de IA, no de titular.
Un paso hacia la soberanía, no la meta
El IMEC Málaga no va a fabricar chips en serie ni a resolver por sí solo la dependencia europea de Asia y Estados Unidos. Lo que sí hace es poner a España en la parte de la cadena donde se decide cómo serán los chips, que es la más difícil de mover después.
Encaja en un movimiento más amplio por la soberanía tecnológica europea, el mismo que explica la ronda récord de Mistral. La primera piedra está prevista para dentro de pocos meses; lo importante vendrá cuando empiece a salir trabajo de esa sala blanca.
